Baby Heidi a bit of you
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La música, estímulo para él y aliado para ti

La música es maravillosa. Nos aporta energía, nos une e influye en nuestro estado de ánimo. Todos disfrutamos con ella y nuestros bebés también. Cantarles nanas o jugar con las canciones refuerza el vínculo con nuestros hijos y, además, les aporta múltiples beneficios saludables. ¿Sabías que los bebés que han sido expuestos a la música mientras estaban en el vientre materno avanzan más en el desarrollo de sus habilidades motoras? ¿O que las nanas les ayudan a su estabilidad emocional?

Estas son algunas razones por las que la música es, para todas las familias, la mejor aliada.

  • Si estás embarazada, tú escuchas música... Y tu bebé también. El oído del pequeño ya está formado por completo cuando estés de 28 semanas y es el único sentido sobre el que se puede llevar a cabo la estimulación prenatal. Si suena una playlist en casa, tu bebé podrá oír los ecos amortiguados de esa música. Eso lo estimulará. Si tú disfrutas con ello, te generará endorfinas, esa fuente de bienestar natural. Y como estás conectada a tu bebé, él disfrutará contigo. Eso sí, mide el volumen, no hace falta que la oigan también los vecinos...
  • ¿Conoces el efecto Mozart? Hay estudios que demuestran los beneficios en la salud de los bebés prematuros gracias a las melodías de este compositor. Se ha comprobado que les ayudan a relajarse, a rebajar su energía y ganar peso. Además, mucho se hablado sobre cómo puede influir el efecto Mozart en el desarrollo intelectual de los bebés (el razonamiento lógico, matemático, espacial, sus habilidades motoras...), ya que favorece la actividad de la corteza cerebral. Mozart es una gran opción, pero no hace falta que sea lo único que escuchen. Puedes probar con otros compositores, incluso con música más tradicional, canciones de Queen (¡también les encantan!) y con las siempre efectivas nanas. Recuerda que la música es baby friendly.
  • Antes de nacer también puedes cantarles, no es una locura. Cántale a tu pequeño. Cuando entonas una melodía, con tu voz pausada, ya le estás transmitiendo amor y tranquilidad. Los expertos afirman que esa musicalidad les ayuda a que nazcan más relajados, que aumente su actividad inmunitaria o que sean capaces de concentrar su atención durante más tiempo. Si le cantas seguirás afianzando vuestro vínculo emocional.
  • La música amansa a las fieras... Y también a tu bebé. En los primeros meses de vida, que el pequeño escuche cómo le cantas la misma canción varias veces le hará sentir mejor, más seguro y sereno. ¡Feliz! Así que si tu pequeño está inquieto o no se duerme, utiliza las nanas o la música clásica como recurso. Baila un poco abrazándolo y acaríciale al rimo de la música, él puede seguir el ritmo con el balanceo. Este momento compartido terminará siendo un juego de sonidos y expresión corporal. ¡Pruébalo con toda la familia!
  • Escuchando se aprende a hablar. Y mucho. De la misma manera que tu bebé empezará a balbucear antes de hablar, también puede balbucear alguna canción. La música es una primera puerta hacia el lenguaje. Puedes ayudarle a practicar la dicción o sus primeras palabras entonando con él un estribillo o nombrando al protagonista de esa canción infantil que tanto le gusta. Prepárate, también, para que si algo le entusiasma escucharlo hasta el infinito.
  • Recuerda y aprende. Si a las canciones les añades movimientos, el pequeño irá adquiriendo ese patrón y recordándolo. La música afianzará su memoria. Además, el pequeño terminará por asociar esa canción a ciertos momentos como irse a dormir, comer o sonreír. Gracias a las canciones podrás inculcarle ciertos hábitos y puede que os ayude a que en casa recuperéis vuestras horas de sueño (siempre tan necesarias...). Porque cuando el bebé descansa, descansa toda la familia.
  • Se comunicará con gestos. Cuando la música forme parte de su rutina diaria, tu bebé puede que se comunique mejor. Diversos estudios han descubierto que los pequeños que disfrutan haciendo música con instrumentos infantiles muy básicos como las panderetas o los martillos sonoros, y se mueven con ella, utilizan más la gestualidad. No te extrañe que con un año tu bebé agarre un plátano y simule hablar por teléfono o que estruje a su peluche para demostrarle cuánto lo quiere. ¡Creatividad al poder!
  • Distinguirá entre varios sonidos. ¿Quién no ha aprendido con las canciones infantiles qué hace el perro, el gato o el león? ¿O cómo suena el piano, la guitarra o la trompeta? Poco a poco, la estimulación musical del bebé irá acompañada de la distinción de los diferentes sonidos. El pequeño irá adquiriendo la habilidad para detectarlos todos, distinguirlos y estar atento a lo que suena.

Recuerda que la música es divertida y que os divertiréis juntos. Los bebés desconocen todos sus beneficios o de dónde sale esa canción tan pegadiza. Para ellos la musicalidad es emocionante y natural. Así que aprovecha todos los recursos que puede aportarte la música, cantar y bailar con él, y apréndete alguna canción infantil. Es hora de renovar tu playlist favorita.

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